Tecnología UVC

LA LUZ UVC TIENE LA CAPACIDAD DE ESTERILIZAR EL AIRE

Elimina los gérmenes con luz ultravioleta UVC

LONGITUD DE ONDA CORTA

Luz UVC

La Luz Ultravioleta es una emisión de ondas electromagnéticas cuya longitud de onda se encuentra entre los 100 y los 400 nm (nanómetros). Precisamente en el segmento de la banda entre 200 y 280 nm, denominada comúnmente cómo UV de onda corta (UV-C), se encuentra la de 253,7nm, siendo esta la más efectiva cómo función germicida.

La radiación UV-C es una solución desinfectante para el aire y los objetos que puede contribuir a mitigar el riesgo de contraer una infección y que se ha utilizado ampliamente durante más de 40 años. Todas las bacterias y virus probados hasta la fecha (muchos centenares a lo largo de los años, incluidos diversos coronavirus) responden a la desinfección ultravioleta UV-C. Una indicación clara de que la radiación ultravioleta puede desempeñar un papel importante en la estrategia de protección.

La luz UVC se utiliza para la desinfección del aire en prácticamente todas las aplicaciones, porque siempre hay situaciones en las que los microorganismos en el aire pueden causar problemas y enfermar a las personas. Por ejemplo, en oficinas y escuelastransporte públicolugares de entretenimiento, pero también en la industria de procesamiento de alimentos y agrícola. Los microorganismos en el aire pueden inactivarse fácil y eficazmente con luz UVC

DESINFECCIÓN CON ULTRAVIOLETA

UVC contra microorganismos

En la longitud de onda de 253,7nm es precisamente donde se produce la energía necesaria para penetrar la pared que protege la información genética de los microorganismos.

La UVC actúa rompiendo el ADN/ARN inactivando así su capacidad de reproducción e infección.

Principio de funcionamiento

Nuestra solución está basada en un sistema simple, que permite que el flujo de aire circule a través del interior de los equipos, pasando previamente por unos filtros que únicamente retienen el polvo y los ácaros.

Los equipos disponen de varias lámparas UV-C que proyectan la luz en el interior de una cámara de aluminio. El flujo de aire atraviesa la cámara, cuyas paredes reflejan el haz de luz, generando la energía suficiente como para destruir o inactivar los patógenos presentes. Tras este proceso se expulsa el aire completamente esterilizado.

Las lámparas tienen un recubrimiento especial que capta la radiación de menos de 200 nm, evitando así la formación de ozono en el aire y prolongando la vida útil de las lámparas hasta 18.000 horas al mismo tiempo.